Construir sigue siendo difícil: el m² equivale a más de un sueldo promedio
El costo de construcción sigue pesando sobre el acceso a la vivienda: un trabajador necesita 1,41 salarios netos promedio para cubrir apenas un metro cuadrado.
El acceso a la vivienda propia puede medirse de muchas maneras, pero una de las más claras es comparar salarios contra costo de construcción.
Actualmente, un trabajador necesita 1,41 salarios netos promedio para pagar un solo metro cuadrado de construcción. El dato surge de comparar el salario neto promedio medido por RIPTE con el valor de construcción por metro cuadrado difundido por Apymeco.
La relación mejoró frente a los peores momentos recientes. Entre junio de 2021 y noviembre de 2023, la cantidad de sueldos necesarios para pagar un metro cuadrado había pasado de 1,56 a 1,99, una suba de 27,6%.
Aun así, la brecha sigue siendo alta. Que un metro cuadrado cueste más de un salario promedio muestra la distancia que existe entre ingresos y vivienda, incluso antes de sumar terreno, impuestos, honorarios, IVA, permisos o gastos financieros.
El indicador también ayuda a entender por qué tantas familias postergan construir. Una casa de 100 m² no implica solo multiplicar por 100 el costo directo: también hay que sumar lote, proyecto, dirección de obra, conexiones, trámites, imprevistos y terminaciones.
En la práctica, el salario nunca se destina completo a construcción. Una familia debe pagar alimentos, transporte, salud, educación, alquiler o expensas. Por eso, el esfuerzo real es mucho mayor que el ejercicio estadístico.
El dato también explica por qué crecen alternativas como compra de usado, construcción por etapas, financiación al pozo, créditos hipotecarios, viviendas más compactas o sistemas constructivos alternativos.
Para desarrolladores y constructoras, la relación salario/m² es clave porque define la capacidad de absorción de la demanda. Si los ingresos no acompañan, el mercado puede tener necesidad habitacional, pero no demanda efectiva.
👉 Lectura clave: construir sigue siendo caro frente al salario promedio. La mejora relativa no alcanza para resolver el acceso: hacen falta crédito, ingresos más sólidos y costos más previsibles.