Mano de obra y eficiencia: la nueva presión sobre el costo de construir
El costo de construcción aumentó 17% en los primeros siete meses de 2026, por debajo de la inflación acumulada, pero bastante por encima del 10,3% registrado en el mismo período de 2025.
El costo de construir volvió a aumentar, aunque con una dinámica distinta a la de los últimos años.
En julio, el indicador de costos de construcción avanzó 1,5%, por debajo de la inflación general del mes, que fue de 2,1%. En el acumulado de 2026, el costo de obra subió 17%, también por debajo de la inflación acumulada, que llegó a 19,3%.
El dato parece positivo si se mira contra la inflación, pero cambia cuando se compara con el año pasado. En los primeros siete meses de 2025, el costo de construcción acumulaba una suba de 10,3%. Es decir, en 2026 los costos crecen menos que los precios generales, pero bastante más rápido que un año atrás.
La diferencia más importante aparece entre materiales y mano de obra. Los materiales subieron 1% en julio y acumulan 13,2% en el año. La mano de obra, en cambio, aumentó 2,3% en el mes y ya acumula 24,8% en 2026, casi el doble que los materiales.
Este cambio modifica la discusión del sector. Durante mucho tiempo, la presión estuvo puesta principalmente en los insumos. Ahora, el peso de la mano de obra obliga a mirar productividad, organización de obra, coordinación de gremios, tiempos muertos y eficiencia de procesos.
El costo ya no se resuelve solo negociando materiales. Cada demora, retrabajo o mala coordinación impacta en una estructura que sigue siendo intensiva en mano de obra.
Por eso, la conversación empieza a moverse hacia adentro de las empresas: cómo comprar mejor, cómo reducir desperdicios, cómo planificar con más precisión y cómo sostener calidad sin encarecer innecesariamente el producto final.
El desafío es encontrar ahorros sin degradar el proyecto. Bajar costos a cualquier precio puede terminar afectando terminaciones, durabilidad, mantenimiento o experiencia de uso.
👉 Lectura clave: el costo de construir empieza a estabilizarse frente a la inflación, pero no frente al desafío de rentabilidad. La nueva agenda pasa por eficiencia, productividad y mejores procesos de obra.