REITs, fideicomisos y tokenización: las nuevas reglas para invertir en real estate

Share
REITs, fideicomisos y tokenización: las nuevas reglas para invertir en real estate

Nuevos vehículos regulados permiten invertir en inmuebles con tickets más bajos, administración profesional, liquidez secundaria y acceso para ahorristas e inversores institucionales.

El real estate argentino empieza a jugar con reglas más parecidas a las del mercado financiero.

Durante décadas, invertir en ladrillo fue casi siempre una decisión individual: comprar un departamento, administrarlo, alquilarlo y esperar valorización. Ese modelo sigue existiendo, pero empieza a convivir con estructuras más sofisticadas.

La aparición de fondos inmobiliarios, fideicomisos financieros, REITs y esquemas de tokenización busca resolver problemas históricos del ladrillo: ticket de entrada alto, baja liquidez, gestión artesanal, poca transparencia y concentración del riesgo en un solo activo.

El caso más visible es REIT Ciclo Nova, impulsado por Grupo IEB y Grupo Briones. Se trata del primer fondo inmobiliario que cotiza en Bolsa bajo el ticket REIT en BYMA, con inversión mínima de $1.000 y cuotapartes negociables en el mercado secundario.

El vehículo captó US$45 millones en su colocación inicial, con más de 3.500 inversores, y opera como un Fondo Común de Inversión Cerrado Inmobiliario regulado por la Comisión Nacional de Valores. Su foco está en propiedades terminadas en CABA: departamentos, oficinas y locales comerciales para generar renta y apreciación del metro cuadrado.

Otro caso es Espacio Añelo, de Idero, el primer fideicomiso financiero inmobiliario con oferta pública aprobado por la CNV para Vaca Muerta. Invierte en departamentos corporativos ya construidos y alquilados a empresas petroleras multinacionales en Añelo, con posibilidad de tokenizar certificados de participación.

Ambos modelos tienen una lógica común: fraccionar el acceso, profesionalizar la administración, incorporar regulación, permitir liquidez secundaria y reunir a pequeños ahorristas e inversores institucionales dentro de una misma estructura.

Para desarrolladores, esto cambia el desafío. Ya no alcanza con construir bien: también hay que estructurar productos que puedan competir por capital, informar, rendir cuentas y ofrecer una tesis clara de inversión.

Para inversores, la pregunta también cambia. Ya no es solo “¿compro un departamento o guardo dólares?”. Ahora aparece una tercera vía: participar del real estate como activo financiero, con menor ticket y administración profesional.

👉 Lectura clave: el ladrillo argentino empieza a salir del modelo artesanal. Si estos vehículos ganan escala, el real estate puede volverse más líquido, más accesible y más conectado con el mercado de capitales.

Read more