¿Se puede comprar a estrenar con crédito? La nueva opción a 20 años
La alianza entre CRIBA Real Estate e ICBC permite financiar desde la firma del boleto hasta el 80% del valor de la unidad, con plazo máximo de 20 años y foco inicial en un producto orientado a la clase media.
El crédito hipotecario empieza a entrar en una etapa nueva: financiar viviendas en construcción desde una instancia temprana del proyecto.
La alianza entre CRIBA Real Estate e ICBC permite acceder a unidades en construcción con financiación bancaria de largo plazo. El esquema contempla financiar desde la firma del boleto hasta el 80% del valor del inmueble, con un plazo máximo de 20 años.
La propuesta comenzará a implementarse en Bóreas Almagro, un proyecto ubicado en la esquina de avenida Rivadavia y Bulnes, en Almagro. El desarrollo tiene 16 pisos y 104 unidades, con tipologías de uno a cuatro ambientes.
La iniciativa apunta a resolver una de las principales trabas del mercado: la compra en construcción suele depender de anticipos altos, cuotas durante la obra o financiación directa del desarrollador, generalmente concentrada en plazos mucho más cortos.
Con esta herramienta, el comprador puede entrar en una etapa temprana del proyecto y distribuir el pago en un período más largo, acercando la lógica de la compra de una unidad en construcción a la de una hipoteca tradicional.
En este caso, el crédito funciona como un hipotecario tradicional para el tomador, pero con una diferencia clave: como la unidad todavía no tiene escritura, el bien no se hipoteca al inicio. En su lugar, aparece la garantía del desarrollador y el banco toma como respaldo el boleto de compraventa.
Las condiciones informadas son: crédito en UVA, tasa general del 9,9% y tasa del 6,9% para quienes acrediten haberes en ICBC. El monto máximo es de $450 millones y la cuota no puede superar el 25% de los ingresos demostrados.
El enfoque inicial está puesto en un producto orientado principalmente a la clase media, algo clave en un mercado donde gran parte de la demanda necesita financiamiento para acceder a una vivienda nueva.
Para las desarrolladoras, el modelo puede ser una herramienta comercial fuerte. Si el banco acompaña desde el inicio, el proyecto puede ampliar su base de compradores, mejorar velocidad de ventas y reducir la dependencia de operaciones de contado.
Para el comprador, la ventaja está en el plazo. Financiar a 20 años permite bajar la exigencia inicial frente a esquemas tradicionales de obra, donde gran parte del pago se concentra antes de la posesión o en pocos años posteriores.
Pero la cuenta exige mirar con cuidado. Al tratarse de créditos UVA, la cuota y el capital se actualizan por inflación. Eso puede hacer más accesible el ingreso inicial, pero requiere ingresos capaces de acompañar el ajuste en el tiempo.
La noticia también marca una señal para el sistema. En un mercado donde las hipotecas divisibles todavía no están implementadas de manera masiva, las alianzas puntuales entre bancos y desarrolladoras pueden funcionar como puente para financiar unidades en construcción.
Si el modelo se replica, podría cambiar la dinámica de la preventa: menos dependencia del capital propio del comprador, más participación bancaria y mayor capacidad para sostener proyectos orientados a vivienda.
👉 Lectura clave: financiar unidades en construcción a 20 años puede ampliar el acceso a vivienda nueva y cambiar la lógica comercial de los desarrollos. La clave será que el modelo escale, que más proyectos califiquen y que la cuota UVA sea sostenible para la demanda real.