Ni las zonas clásicas ni los polos más caros: el nuevo sector de CABA que empieza a ganar protagonismo
Impulsada por mejoras urbanas, nuevos espacios verdes y proyectos residenciales de escala cuidada, una zona del norte porteño empieza a posicionarse como uno de los focos más atractivos para vivir e invertir.
El mercado inmobiliario porteño empieza a mirar con más atención sectores que hasta hace poco quedaban por detrás de las zonas más tradicionales.
La explicación no pasa solo por el precio. También influye una combinación de factores urbanos: mejor conectividad, renovación del entorno, más espacios verdes y una escala barrial que todavía conserva atractivo para quienes buscan calidad de vida.
En este caso, el interés se concentra en un sector que viene sumando nuevos desarrollos residenciales, con edificios de escala moderada y propuestas pensadas tanto para usuarios finales como para inversores.
La oferta nueva apunta a un público que busca estar cerca de áreas consolidadas, pero sin pagar necesariamente los valores más altos de los polos premium. Esa diferencia convierte a la zona en una alternativa competitiva dentro del mapa porteño.
Los proyectos combinan unidades compactas para inversión con departamentos más amplios orientados a familias. También aparecen amenities más funcionales, como terrazas, espacios de uso común, parrillas y sectores de trabajo, sin perder de vista el control de expensas.
La mejora del espacio público funciona como uno de los grandes motores del cambio. Cuando una zona incorpora verde, recorridos peatonales y una mejor experiencia urbana, el valor inmobiliario suele acompañar.
En precios, los proyectos en pozo ya muestran valores elevados, con metros cuadrados que superan los US$3.200. Los dos ambientes se ubican entre US$140.000 y US$190.000, mientras que las unidades de tres ambientes van de US$210.000 a US$270.000.
Las unidades familiares de mayor superficie, en tanto, ya superan con facilidad los US$320.000. Eso muestra que la zona dejó de ser una alternativa barata y empezó a consolidarse como un mercado con demanda propia.
Para los compradores, el atractivo está en entrar antes de que el proceso de valorización termine de madurar. Para los desarrolladores, la oportunidad pasa por captar una demanda que busca ubicación, verde, conectividad y escala residencial.
👉 Lectura clave: el próximo boom inmobiliario porteño no depende solo de un nombre de barrio, sino de una combinación cada vez más buscada: renovación urbana, buena conectividad, espacios verdes y precios que todavía prometen recorrido.