El barrio de zona norte que duplica la rentabilidad de Nordelta
José C. Paz Centro lidera el ranking de rentabilidad bruta anual en GBA Norte con 9,1%, más del doble que Nordelta, donde el retorno llega a 4,4%.
En zona norte, el barrio más caro no siempre es el mejor negocio para invertir.
El último relevamiento de rentabilidad muestra que las zonas con menor precio de compra pueden ofrecer retornos mucho más altos que los barrios premium. En GBA Norte, la relación entre alquiler y valor de venta se ubica en 6,12% bruto anual, lo que implica unos 16,3 años de alquiler para recuperar la inversión.
Pero dentro de ese promedio aparecen diferencias muy fuertes. José C. Paz Centro lidera el ranking con una rentabilidad bruta anual de 9,1%. Le siguen José C. Paz Oeste, con 8,6%; Don Torcuato, con 8,53%; San Andrés, con 8,5%; y Villa Lynch, con 8,4%.
El denominador común es el menor costo de entrada. Aunque los alquileres sean más bajos que en zonas exclusivas, el precio de compra también es mucho menor, y eso mejora el retorno porcentual.
El contraste con Nordelta es claro. Allí, el alquiler promedio de un dos ambientes alcanza los $843.975 mensuales, pero el precio de venta se ubica en US$3.173/m². Esa combinación deja una rentabilidad bruta anual de apenas 4,4%.
Nordelta no necesariamente es una mala inversión. Puede ofrecer seguridad, infraestructura, servicios, demanda de perfiles específicos y expectativa de apreciación. Pero para quien busca renta mensual, el alto precio de compra comprime el retorno.
Entre los barrios con menor rentabilidad aparecen La Lucila y Rincón de Milberg, con 4,2%; Nordelta, con 4,4%; Victoria, con 4,57%; y Del Viso, con 4,59%.
Para inversores, la conclusión es clara: la renta no siempre está donde está el prestigio. A veces, el mejor retorno aparece en zonas menos aspiracionales, pero con tickets de entrada más bajos y demanda de alquiler sostenida.
👉 Lectura clave: si el objetivo es renta, zona norte exige mirar más allá del nombre del barrio. José C. Paz lidera por precio de entrada, mientras Nordelta conserva valor por otra lógica: seguridad, calidad urbana y resguardo patrimonial.