¿Las propiedades pueden subir 50% en dos años? La apuesta que entusiasma al mercado
Los impulsores del primer REIT argentino afirman que los inmuebles todavía están rezagados frente a otros activos y proyectan una recuperación fuerte del valor del metro cuadrado.
El mercado inmobiliario vuelve a discutir una pregunta clave: ¿los precios de las propiedades están atrasados?
La afirmación más fuerte llegó durante la colocación del primer REIT argentino: Juan Ignacio Abuchdid, del Grupo IEB, sostuvo que el precio de las propiedades puede subir hasta un 50% en 24 meses.
El argumento se apoya en una comparación con otros activos. En los últimos dos años, según los impulsores del vehículo, el Merval subió 300% en dólares, los bonos 150%, los sueldos 200% y el costo de construcción 130%, mientras que las propiedades apenas avanzaron 20%.
Para el sector, esa brecha muestra que el inmueble quedó rezagado dentro de la recuperación económica. Y cuando un activo queda barato frente a sus costos de reposición y frente a otros mercados, suele aparecer expectativa de corrección.
Otro punto que sostiene esa mirada es la oferta. En los últimos dos semestres, la cantidad de metros cuadrados a estrenar en CABA cayó, en un contexto de menos obras y demanda en recuperación.
También aparece una mejora en la relación entre salarios y metro cuadrado. Según el análisis citado, hoy se necesitan dos sueldos para comprar un metro cuadrado, cuando años atrás se necesitaban cinco.
El lanzamiento del REIT funcionó como señal del nuevo momento. El fondo recaudó $66.327 millones, equivalentes a US$45 millones, con 3.523 inversores, frente a una expectativa inicial de US$15 millones.
El vehículo invertirá principalmente en propiedades terminadas de alta gama en CABA: locales comerciales, oficinas AAA y residencias premium, sobre todo en el corredor norte porteño.
El atractivo para el inversor es que puede participar del real estate sin comprar una unidad completa, con posibilidad de entrar y salir a través del mercado secundario.
👉 Lectura clave: la expectativa de suba no nace solo del optimismo: se apoya en costos de construcción altos, menor oferta nueva y valores que quedaron rezagados frente a otros activos. El debate será si la demanda podrá convalidar esa recuperación.