¿Se podrá trabajar en real estate sin matrícula?
El proyecto de desregulación propone que para ejercer el corretaje alcance con ser mayor de edad y tener título secundario, un cambio que abre la puerta a nuevos actores y plataformas.
La reforma inmobiliaria suma un nuevo capítulo.
El Gobierno incluyó dentro de su paquete de desregulación una modificación profunda del régimen de corretaje. La iniciativa busca redefinir quiénes podrán intermediar en operaciones inmobiliarias, qué requisitos deberán cumplir y cómo podrán organizarse.
Uno de los cambios más fuertes aparece en el nuevo artículo 1346 bis del Código Civil y Comercial. Según el proyecto, para ejercer el corretaje solo sería necesario ser mayor de edad y tener título secundario expedido o revalidado en Argentina.
En la práctica, eso implica eliminar otras exigencias específicas para acceder a la actividad. También se habilita expresamente que puedan actuar como corredores no solo personas humanas, sino también personas jurídicas, sociedades comerciales u otras estructuras.
El proyecto además reconoce que el corretaje podrá desarrollarse mediante plataformas digitales o entornos virtuales, una señal clara hacia la incorporación de proptechs y nuevos modelos de intermediación.
El argumento oficial es que la flexibilización puede ampliar la competencia, reducir barreras de entrada y modernizar una actividad que ya cambió por la tecnología.
Pero el debate será fuerte. Las operaciones inmobiliarias involucran contratos, documentación, señas, reservas, garantías, informes, títulos y montos elevados. Por eso, parte del sector advierte que bajar requisitos sin controles claros puede aumentar riesgos para compradores, vendedores e inquilinos.
La reforma todavía debe ser debatida en el Congreso. Hasta que eso ocurra, no hay cambios vigentes, pero la discusión ya empezó a impactar en colegios profesionales, inmobiliarias, plataformas y actores tecnológicos.
👉 Lectura clave: la reforma puede abrir el negocio inmobiliario a nuevos jugadores, pero el desafío será equilibrar competencia con seguridad jurídica. En real estate, la confianza sigue siendo parte central de la operación.